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lunes, junio 22

de Fábulas: Los árboles renegados


_¿Qué haremos hoy? ¿Acaso será igual que ayer y que todos los días?



_Pues qué querías, somos árboles.



_Es que me canso de ser un árbol. Creo que deberíamos evolucionar- ser algún animal o qué se yo...



_¡OH! También a veces siento lo mismo. Pero cómo;
¿Cómo podríamos evolucionar?



_Pues sequémonos, seguro luego volvemos a nacer en otro tipo de organismo.



_Estoy de acuerdo-dijo finalmente uno de los dos árboles.

Al otro día, amanecieron secos. Pero debajo de ellos, cientos de semillas comenzaron a germinar eternamente.



Moraleja: Si reniegas lo que eres, te alejarás cada día más de ser lo que quieres.

martes, abril 21

Inés



Caminó durante mucho tiempo sin saber hacia donde iba. Luego, cuando pasó por la estación de trenes, se sentó a observar a lo lejos a toda esa gente. Su viejo sombrero jipijapa de color gris, estaba a tono con su alma y pensó:
-No creo ya que valga la pena vivir sin Inés. ¡Ay!, Inés, ¡Ay! Dios, ¡Porqué te la llevaste!
Y bajando la cabeza, comenzó a llorar en silencio.

El silbato del tren se oyó fuertemente, y más hondo caló en su corazón el dolor por la pérdida de su amada Inés.
- ¿Porqué llora, señor?
Era la voz de una pequeña niña que de pronto estaba sentada a su lado.
El levantó la cabeza, la observó unos instantes, y le dijo que sólo estaba triste, pero que pronto se le pasaría. Luego, mientras la niña lo miraba, él buscó con la vista a los padres de la niña; pero parecía que ella estaba sola.
- ¿Y tus padres? Preguntó a la nena.
-No se, se fueron corriendo de pronto y ya no los vi.
Qué cosa más extraña, pensó el hombre; pues la niña no tenía más de 6 años, y le llamó mucho la atención que estuviera sola. De seguro se ha de haber perdido entre tanta gente, murmuró. Y saliendo un poco de su pena por Inés, la tomó de la mano para ir en busca de sus padres.
-Ahora ya no llora, señor. Habló la niña mientras caminaban.
- Pues no pequeña, tengo que llevarte con tus padres, o buscar ayuda para encontrarlos.
-Nunca más llore señor, siempre hay que seguir adelante. Me lo dijo una señora que hace poquito conocí. Habló nuevamente la pequeña.
El hombre quedó petrificado, porque aquellas palabras fueron las mismas que Inés le dijo en su lecho de muerte, hacía sólo cuatro días.
Luego, saliendo del estado absorto en que había quedado después de oír a la niña, miró hacia lo lejos y vio a mucha gente reunida. De pronto la niña lo soltó de la mano y se dirigió corriendo hacia el lugar. Cuando él reaccionó, también corrió para ir detrás de ella, pero la nena ya se había perdido entre la gente.
Ya entremedio de todo el tumulto, se dio cuenta que ni siquiera sabía el nombre de la niña para llamarla. Pero una vez más, su atención se posó en lo que estaba ocurriendo en aquel gentío. Una mujer lloraba a gritos absolutamente desconsolada, mientras tres hombres la detenían.
- ¡Inés, Inés, mi hija! Se oyó fuertemente.
El hombre se acercó a ver rápidamente, y en las líneas del tren estaba el cuerpo sin vida de la pequeña que momentos atrás había conocido.

domingo, abril 12

Rosa Negra/Black rose

Beatriz le había entregado un papelito con su número...

...Y cada vez que sonaba el teléfono, la mujer ilusionada creía que era aquel caballero que siempre le entregaba una rosa roja cuando ella iba a su tienda por el pan de cada día. Tenía esperanza en que él muy pronto le declararía su amor. Después de todo, casi un año había pasado desde que aquel extraño hombre comenzó a entregarle una flor casi diariamente.Y aunque el vendedor sólo se limitaba a hablar con respecto a lo que la mujer iba a comprar, que generalmente era el pan, siempre la miraba de manera absolutamente penetrante.
Beatriz pensaba que cada número regresivo, escrito en una pequeña tarjetita y con lápiz rojo que acompañaba a cada rosa, eran los días que faltaban para que él por fin diera el primer paso para una relación amorosa. Qué romanticismo, ella cavilaba.
Y aquella mañana, arregló su persona más que nunca; pero se sorprendió de recibir una rosa de color negro, aunque estaba absolutamente contenta; pues la flor de ese día era la del número cero.


La encontraron en su departamento descuartizada tres días después.





martes, diciembre 2

La chica de los sueños


Ya no sabía qué pensar, porque muy seguido estaba teniendo sueños que no sabía cómo interpretar. El último sueño que tuvo, trataba de que ella era como una especie de “elegida”, y que ascendía y flotaba mientras miraba toda la tierra comprendiendo los porqués de cada partícula existente. Luego descendía y sus manos, aunque no lo parecían, eran dos imanes, con las cuales atraía todo tipo de metal. _Que realizara ejercicios de aquel proceder cuando estuviera despierta, para que practicara dicha atracción; porque si lograba hacerlo en vigilia, ella sería “el gran magnetismo escondido” para sanar a la tierra y sus descendientes. Le había dicho una voz que sólo sentía, siendo invisible de algún cuerpo en su sueño.

A la mañana siguiente cuando despertó, buscó información sobre interpretación de sueños. Pero no encontró respuesta satisfactoria. Ella es muy humilde, como para creer que pueda llegar a ser tan importante. Seguiré escribiendo sus sueños, si ella los sigue contando en mi imaginación, claro está.
Y yo como persona y escritor de este relato, y aunque sea ficción me pregunto; ¿Qué habría que hacer en el lugar de la chica?

sábado, noviembre 22

El símbolo de las Gárgolas rojas



Las gárgolas eran rojas; todas. Y estaban ubicadas en varias salientes de aquella iglesia estilo gótico._ ¡Ten paciencia! No siempre se entiende lo que no se siente._ Le había dicho una de ellas. Y emprendiendo de súbito el vuelo a gran velocidad hacia el cielo mientas las gárgolas formaban un gran círculo encima de él, otro alado le dijo que siguiera por el camino de la derecha, porque en él encontraría el símbolo que buscaba.
_ ¡Ahora apresúrate! que las gárgolas azules te siguen de cerca. Y cuando le encuentres, si logras hacerlo, por fin todos seremos libres...
Le gritó nuevamente una de ellas, mientras Zarki corría alejándose del lugar.

De súbito se dio cuenta que jadeaba y que intentaba despertar. Todo había sido un sueño. Corrió al baño que estaba en su habitación para tomar un poco de agua; y cuando se miró en el espejo ya un poco más relajado, quitando con la mano su cabello desordenado del rostro, notó que en la palma de su mano derecha, tenía dibujado con tinta roja un triángulo rojo de pequeñas proporciones.
Entonces, al ver aquél símbolo con un sentido más allá, Vislumbró el significado de “No entender, lo que no se siente”...
El personaje imaginario que él había creado, llamado Zarki, le había hecho comprender que el símbolo triangular que desde pequeño, por una u otra situación se presentaba en su vida, era él. Y que desde aquel día, en cada fecha de equinoccio, el niño debía entrar a aquel mundo, para liberar a las gárgolas rojas. Desde entonces, el niño esperaba con ansias la hora de dormir en cada equinoccio de invierno del año. La segunda vez en la cual tuvo que visitar a las gárgolas para ayudarlas, supo la real historia de sus futuras osadías en los equinoccios…

“Las Gárgolas Rojas, todas tienen debajo de su ala derecha, un símbolo triangular formado por tres llamas de fuego; y ellas son las encargadas eternas en el no-Tiempo de los sueños, de eliminar a los alados azules del frío; los cuales siempre han sido succionadores de energía de los humanos en los sueños.
En tiempos de equinoccio de invierno, las gárgolas rojas bajan su fuego interno al nivel mínimo; quedando con muy poca reserva para combatir a sus enemigos. Es entonces, cuando los malvados de color azul, muy parecidos a los basiliscos, pueden lograr extraer toda la energía humana, para a través de ello, reducir a la nada el fuego de los alados rojos defensores; mientras a la vez matan a muchos humanos en sueños, congelando sus corazones.
El niño protagonista, cuando está despierto en la realidad, guarda en su mano derecha la energía solar que revive a las gárgolas rojas. Pero ese símbolo, sólo él lo puede ver; pues las gárgolas rojas, necesitan un guardián también. Antaño, fue el Jorobado de Notre Dame.
Y en vigilia, cuando el pequeño pasa por algún lugar en donde hay una catedral, es el único que puede ver a las gárgolas saludándole desde lo alto; aunque éstas, no estén talladas en piedra en el mundo real.