jueves, mayo 14

Bullying

Bullying
Por Laín Deba

No era un chico común. Se sentaba siempre en el mismo lugar y a su lado rotaban constantemente los compañeros. En los recreos y por detrás, comentaban que era muy aburrido, y que por eso buscaban a otros para amigos. Aún así, yo siempre observé que cuando alguien se le acercaba pidiendo ayuda para alguna tarea, él siempre ayudaba. También observé que aunque a veces se juntaba con el grupo de los más tranquilos, hablaba lo justo y necesario.
Un día me acerqué a Miguel, y le pregunté porque era así. Me miró, sonrió y me dijo:
_ Pues porque así soy.
No sé qué me causó esa respuesta, pero al otro día de aquello le pregunté si podía sentarme con él y accedió. Mi nuevo lugar, era en el lugar de la ventana; porque Miguel, para nada salía del lado del pasillo. Además que a Marjorie, se le había ocurrido hacerse novia de Nicolás, el matón del curso, y a mí no me gustó aquello.
¿Porque mi mejor amiga se puso odiosa y altanera?

Yo era una chica normal, casi nunca me molestaban. Bueno, la verdad es que por hacerle la tarea al bravucón del curso algunas veces, ya estaba liberada de cualquier molestia. Pero que mi amiga anduviera saliendo con él, ya era demasiado. Así que nos enojamos y yo cambié de puesto sentándome con Miguel.

Nicolás no perdía oportunidad de fastidiar a varios compañeros, pero con Ramiro, simplemente no tenía piedad; y no sólo él, sino que todo su grupito, incluida hasta hacía poco mi amiga Marjorie, se ensañaban con el pobre Ramiro. Claro y cómo no, si usaba lentes, era pequeño y más encima le iba excelente en las notas.
Le rompían los trabajos, le escondían los anteojos, lo empujaban, le gritaban cosas; incluso una vez, en la clase de Inglés,le pusieron excremento en su mochila y nadie dijo nada cuando la profesora preguntó. La maestra entonces, sólo dijo a Ramiro que saliera y lavara su bolso y que informaría de ello a la dirección. Era viernes aquella vez. Y al otro día no había clases, pero otros cursos sí tenían jornada. Así que me levanté temprano y me dirigí al colegio para hablar con el inspector. Le conté quiénes habían sido los de la broma del excremento; me dio las gracias por haber informado, pero nunca castigaron a nadie. Nunca comprendí porqué; pero me dí cuenta que la profesora tampoco había informado sobre el asunto.
No es que yo fuera una heroína, por el hecho de haber ido a acusar a Nicolás y a sus amigos; sólo fue que me dio tanta pena con Ramiro y tanta rabia de que nadie hiciera nada, que no se; me ganó el impulso, supongo, creyendo en la justicia. Aunque me cuidé de ir a solas, porque también tenía que protegerme de alguna manera. Al final aquella vez concluí que yo no era tan valiente, pero sí un poco inteligente.

En otra ocasión, Nicolás intentó hacer lo mismo con Miguel, cuando éste saltó estupendamente el caballete en la asignatura de gimnasia.
Desde la dirección habían llamado al profesor y nos quedamos solos unos momentos. Allí fue cuando Nicolás tomó de la ropa a Miguel y le dijo apuntándolo y con tono de burla:
_Y tan calladito que te ves, Ah!
Luego, se dirigió a todos los demás y gritó:
_¡Oigan, éste es el caballo callado que salta alto!
Muchos rieron, pero nunca olvidaré lo que sucedió después.

Miguel tomó la mano de Nicolás y acercó su rostro a la mirada del matón; tanto se acercó que hasta juraría que respiraron el mismo aire, mientras Miguel le miraba desafiante. Luego fue bajando lentamente su mano y depositó abajo, con toda calma, la mano de Nicolás.
El silencio que se produjo en aquel instante, fue helado; por decir lo menos y Nicolás retrocedió unos pasos, diciendo que el asunto no era para tanto y con una sonrisa nerviosa se retiró al llamado del profesor para retornar a los ejercicios.
¡Al tiranito lo habían desafiado en público!
¡Y eso que Miguel ni siquiera abrió la boca!
Y aunque no tenía nada de especial físicamente; fue mi héroe desde aquella ocasión; pero pasaba el tiempo y para Ramiro el asunto era cada vez más tremendo; y más desde aquel día; porque parecía como si Nicolás depositara toda la frustración, odio y rabia de no haber dominado a Miguel, en el pobre de Ramiro. Pero eso duró hasta que volvió a llegar el otro gran día...

Estábamos en la clase de matemáticas y nadie pudo resolver un ejercicio de ecuaciones en el pizarrón; pero Ramiro sí lo logro y más encima salió adelante luego que Nicolás fue incapaz de agregar siquiera un solo número al ejercicio.
Cuando terminó la clase y el profesor abandonó la sala, uno de los secuaces de Nicolás fue hacia la puerta y la cerró. Nicolás se puso de pie y se dirigió hacia Ramiro, quien estaba guardando sus cuadernos y le lanzó un gran puñetazo en la cabeza, lo cual hizo que Ramiro cayera al piso. Yo estaba sentada en mi lugar, con el celular en la mano, porque debía llamar a mi papa sobre un desperfecto que aquella mañana había sucedido en casa. Y no supe cómo ni porqué, pero comencé a grabar todo lo que estaba sucediendo.
Nicolás, no contento con haber tirado a Ramiro, comenzó a patearlo en el suelo, mientras le gritaba que se creía el más inteligente y sabio y miles de palabras más. Yo tiritaba entera, pero seguía grabando. De pronto, Ramiro logró pararse y uno de sus ojos nadaba en sangre y estaba horriblemente hinchado. Fue allí cuando Miguel saltó por encima de los bancos como un león, tomó a Nicolás fuerte y rabiosamente del cabello y lo puso en posición que todos lo vieran diciendo en voz alta:
¡Esta mierda se acabó! ¡Miren lo que voy a tener que hacer para que este maricón no se aproveche más de los débiles! ¿Saben lo que voy a tener que hacer? ¿Alguno lo sabe?
Todos estábamos mudos y yo grabando escondida.
Miguel sudaba y jadeaba, pero prosiguió y dijo:
_Voy a tener que hacer lo mismo que él hace…
Así que tomó a Nicolás, lo arrastro hacia adelante y azotó su cabeza contra el pizarrón tres veces; le quebró la nariz. Luego lo volteó, le dio un puñetazo en el ojo y le lanzó una patada en el culo, expulsándolo hacia afuera de la sala. Después se apoyó con sus dos manos en el dintel de la puerta mientras seguía jadeando y le dijo:
_Vuelves a tocar a un compañero y te doy otra mayor que esta. ¿Entendiste?
Nicolás, que yacía en el piso, lo miró desorbitado y con odio y no quiso contestarle; y Miguel, dispuesto a todo, nuevamente lo tomó de los pelos, lo entró a la sala, pegó su frente a la de Nicolás y le gritó:
_ ¿Entendiste? Porque o sino aquí mismo te mato…
_ ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí entendí! ¡Ya déjame en paz!
¡Ah!, le dijo Miguel, mirándonos a todos, especialmente a los amigos de Nicolás;
_ ¡Entiendes ahora lo que siente Ramiro¡ Bien me parece.
_ ¿Y los amiguitos?
Pregunto con sarcasmo e ironía,
_ ¿También comprenden?
Con cara de loco, Miguel miró al grupito de matones y a coro todos respondieron que sí.
Nicolás lloraba, mientras se miraba la sangre en la camisa, yo continuaba grabando, y no podía entender de dónde Miguel había sacado tanta fuerza. Nicolás había parecido un muñeco de trapo mientras Miguel lo golpeaba; y ningún supuesto amigo del matón había intentado siquiera defenderlo. Todo sucedió tan rápido y sorpresivo que nos congelamos. Menos mi celular.

Enseguida entraron a la sala el inspector y el director del colegio; y como Miguel tenía el aspecto de un asesino, se lo llevaron; mientras otros profesores que iban llegando atendieron a Ramiro y Nicolás.
Yo fui detrás de Miguel y el inspector me dijo que me devolviera y esperara en la sala. Miguel ya iba adelantándose con el director, así que Grité muy fuerte;
_ ¡No! ¡Esta mierda se acabó!
Acá tengo grabado todo lo que sucedió! Mientras mostraba mi celular.
El director oyó, volteó e hizo un gesto al inspector para que me dejara ir con ellos.

Cuando el director vio la grabación, comprendió lo que había sucedido, porque entonces yo me destapé y conté todo lo que Nicolás había hecho a Ramiro y a otros compañeros durante largo tiempo. También conté, en frente del inspector, la vez que la profesora de Inglés y él no hicieron nada con el tema del excremento.

El director era relativamente nuevo; sólo dos meses iba a cumplir en el colegio. Así que creó una nueva circular interna sobre el Bullying la cual citaba que cualquier acto sospechoso de abuso o encubrimiento por parte de los alumnos y no avisar a la dirección por parte del profesorado, sería causa de expulsión y despido, pero no expulsó a ningún compañero y mandó a llamar a los padres de todos los involucrados; les comentó que realmente el asunto debía acabar y que aunque no estaba muy de acuerdo con el método de Miguel se sentía entre la espada y la pared, pero que no podía expulsarlo porque de alguna manera había sido un ejemplo.
Realmente a ese hombre le costó tomar las decisiones. Finalmente despidió al inspector y a la profesora de inglés, diciendo que el ejemplo, primero que todo, lo debían dar los adultos. En aquella reunión, todos los padres estuvieron de acuerdo, incluidos los míos, porque el director también quiso que asistieran ellos.
Es diferente ese nuevo director; supongo que por las fotografías de Albert Einstein y de la película La sociedad de los poetas muertos que tiene al lado de la foto del presidente en su oficina.


Nicolás terminó por irse solito del colegio, porque por su soberbia, no soportó la humillación de haber sido derrotado. Los chicos de su grupo ya no hacen Bullying a nadie y todo está muy tranquilo. Por lo menos en mi curso.
Marjorie ha intentado hablarme, pero la verdad es que yo ni ganas tengo de volver a ser su amiga, aunque de vez en cuando conversamos sobre algunos temas.
Ramiro ya está mejor de su ojo; eso sí le quedó una pequeña cicatriz en la ceja, por las patadas de Nicolás. Y Miguel, un día quiso hablarnos a todo el curso para pedir disculpas por lo sucedido, argumentando que alguien tenía que hacer algo aquel día, pero que él no era agresivo.
También agradeció mi defensa y filmación, pero sigue exactamente igual; callado, inmutable y calmado, pero todos le respetan y varios compañeros hablan más con él.
Por mi parte, sigo perdidamente enamorada de mi héroe y hasta hace poco supe que su otro nombre es Ángel; Miguel Ángel, ¡Que nombre tan romántico!

Todos en la clase se dan cuenta que me gusta y algunas veces pareciera que yo a él también, porque seguimos sentados juntos, de vez en cuando nos acercamos en el recreo y hablamos algunos temas del colegio y siempre intento contarle cosas de mi vida para ver qué me dice, pero su carácter, como me dijo la primera vez que le hable, simplemente es así y sólo escucha y a veces sonríe sutilmente cuando hablo de mí.
Pero hay algo que aún no le he contado a él y a nadie…

El video que grabé ese día, lo subí a Youtube con el siguiente texto como final:



Bullying

"El mundo no está en peligro por las malas personas; sino por aquellas que permiten la maldad”
Albert Einstein

“¡Esta mierda se acabó! ¡Alguien tiene que hacer algo, mientras sólo se de una lección y no se convierta en un tirano!
Klaus



Hace una semana que subí el video a Internet. Ya tiene un millón de visitas y muchísimos comentarios de halagos para mi héroe.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una historia increible, y tanto Miguel como tú sois unas personas muy valientes.Espero que ha partir de ahora os valla todo bien.Bss

Anónimo dijo...

INCREIBLE! enserio es una historia muy inspiradora.. pienso publicarla en mi Facebook si estas de acuerdo.. porque enserio que me conmovio.

Gracias por compartir esta historia con nosotros.. y si no es mucha molestia me encantaria ver el video.. podrias pasarme el link?

RWP

Anónimo dijo...

Hola! si no es mucha molestia me gustaria que publicaras el link de tu cuenta en YouTube para ver el video porfavor :D

Laín dijo...

Anónimo,
Yo quisiera que en muchos colegios ese relato se hiciera real, incluso más allá del video que se describe en el escrito; pero hasta ahora es sólo un relato de ficción.

Un abrazo y gracias

Anónimo dijo...

Está historia es genial.. y por cierto que valiente Miguel.. pero me facinaria que tu pusieras el Link para ver el vídeo porque no lo encuentro en Youtobe!