jueves, diciembre 17

La carta de Santa Claus

Cuentan que hace pocos días, papa Noel mandó a llamar a todos sus ayudantes y amigos, porque algo nuevo se le había ocurrido.
Y en aquella cita extraordinaria realizada en el polo sur, a la cual asistieron gnomos, duendes, Hadas y animales parlantes de todas partes del mundo, Santa Claus dijo que nunca más el estaría mudo.
Así que, cuando todos estuvieron presentes, Santa ordenó a Rudolf tomar nota, y observando a todos, les habló en voz alta parado en frente:


_Queridos amigos y ayudantes fieles desde siempre, les he citado en este otro polo porque deseo hacer algo nuevo y sorprendente. Porque los niños en mí casi no son creyentes, es que he decido yo enviar una carta como presente. Y todos los que yacían en aquella reunión, se miraron asombrados por tal acción. Y Rudolf que era quien todo escribía, hizo brillar aún más su nariz roja y fría.






_Anotad lo siguiente, mi querido reno amigo, y que ninguna palabra quede fuera de este escrito...
Niños del mundo:

He decidido yo escribirles en este año, para que sigáis creyendo que existo realmente desde antaño. No os preocupéis si escucháis que soy una mentira, porque a quien cuente aquello, no tendrá de mí una visita.
Poned en vuestra chimenea o puerta un lazo rojo, si de cierto en Santa Claus creéis, para que yo sepa donde entrar y un obsequio de mí obtendréis.
Más no pidáis regalos caros, porque este año el mundo está con pocos centavos.

Posdata: Dormiros temprano, y no dejéis galletas para mí y mis renos, pues esta vez yo llevó manzanas y panes de miel. Pero dadlas al que no tenga nada qué comer.
Y podéis escribirme y enviar las cartas a mi correo electrónico, porque aunque aprender me ha costado, ya me he modernizado…

mr.santaclausjojojoj@gmail.com


Firma desde el polo sur,

Santa Claus





Y así, el reno Rudolf acabó de anotar, pero Santa les dijo a todos, otra cosa en último lugar:



_“Aún queda tiempo para noche buena. Pero apuraos y pegad la carta en la mayor cantidad de lugares que alcancéis antes de navidad; en todas las esquinas del mundo, en árboles, ciudades y en muros. Y subidla en el Internet, porque los chicos también me leerán en él.”




sábado, noviembre 28

A orillas del río Ganges.Una leyenda

- Si se cree en el cuerpo, es porque los ojos miran...
- Si se cree en el alma, es porque ella ve...

- Pero ¿Qué sucede cuando se logra creer en ambas cosas?

- Si se cree en el espíritu, es porque ambos, alma y cuerpo comprenden más allá...


El río Ganges, aquel que todo lo cura...

- Si tú crees en el diablo ¿Es cosa de Dios? O si crees en Dios, ¿Es cosa del demonio?
Diálogos de personas a orillas del río Ganges. Antes, ahora y después, siempre ha sido y será así. Por eso está tan contaminado, pues los extremos no pueden existir sin cada uno de ellos.
...Pero ¿Porqué desde antaño ha sido razón de despertares?
¿Qué hay en aquellas aguas?

Se cuenta que el río es el cáliz divino. Allí fueron realmente bautizados muchos maestros y posteriormente todos sus templarios...
La energía, “buena o mala” también contamina.


Ganges significa, “va ,va” o “que se mueve rápidamente.






lunes, noviembre 2

Anamuh




El chef parecía humilde y sólo algunas veces mencionada su buena suerte en los negocios; aunque al mismo tiempo se burlara de todos. Claro, lo suyo eran los banquetes a domicilio y cada día era más conocido por las personas con mucho dinero, pues la comida que ofrecía realmente era exquisita y diferente; sobre todo las carnes.
Mi compañero y yo, que en ese entonces estábamos terminando la carrera de cocina internacional, trabajamos para él durante un año aproximadamente. Mi amigo era garzón y yo, aunque también había empezado así, luego fui transferida a ayudante del chef. No puedo negar que la envidia se apoderó durante un tiempo de mi colega, y más aún, cuando yo era quien repartía lo que no se ocupaba.
Es cierto. Siempre me guardaba un trozo de Anamuh sólo para mí. Es que había probado las carnes más exóticas; faisán, jabalí, avestruz, incluso ciervo; pero jamás había probado una carne como Anamuh.
El hombre realmente se hizo rico con su negocio.

Un día, el banquete sería en la residencia de un diplomático, quien a última hora recibió el aviso de que llegaría un poco tarde un embajador con toda su comitiva; cincuenta comensales más. El chef se acercó a mí, me entregó las llaves de su camioneta último modelo marca Ford y me pidió que fuera rápidamente a traer más filetes. Me indicó en donde estaban y yo rauda me dirigí hacia su casa. Ya la conocía aunque pocas veces la había visitado.
Tenía varias máquinas congeladoras pero selladas con pequeños candados y él me había entregado una sola llave. No sé qué sucedió pero me confundí de máquina y me dirigí hacia una que estaba abierta, pues no recordé que llevaba una llave; los nervios supongo, de llevar pronto la encomienda.
Luego de mirar la máquina y vomitar, fui directo a la policía. El nombre Anamuh, significa humana al revés.

sábado, octubre 17

El misterio de la pluma del escritor

El misterio de la pluma del escritor


Por Laín Deba





Estaba acostumbrado a ver historias de todo tipo; pues como personal de aseo de la editorial en donde aún me desempeño, ArgentaWrite, constantemente y en las noches, que era el horario de mi antiguo empleo, y cuando ya había terminado el trabajo de limpieza, aprovechaba para leer infinidad de proposiciones enviadas por personas que como yo en aquella época, también tenían el sueño de ser escritor.
Sí, mi vida era sólo eso; mi trabajo, que prefería a cualquier otro por acercarme a mi sueño de ser escritor, y la melancolía como un lastre que arrastraba y cargaba por haberme quedado solo y sin amor por caprichos del desgraciado de mi propio destino.

Y en ese lugar, en el cual la envidia se apoderaba de mí por el sólo hecho de oler a papel impreso, aquella vez, cuando ya estaba toda la limpieza acabada, me senté en el escritorio de la oficina del ayudante del editor para leer algunos archivos que había encima.
Intentos de novelas, relatos, ensayos, cuentos de ciencia ficción y poesía, fueron algunos de los escritos que mis ojos leyeron esa noche.
¡Qué sueño inagotable el de muchos y mío también, de escribir y ganar dinero como escritor! Pero casi todos esos escritos que aquella noche vi, al otro día terminarían en el basurero.
También pensé sobre mí mismo, y por qué cada vez que me disponía a escribir, siempre terminaba sólo en el intento; y por último, escribía cualquier otro tipo de género totalmente diferente a lo que según yo iba a plasmar. ¿Sólo a mí me sucedía aquel degüello mental?
Al final de toda tentativa, siempre mi mente abandonaba los dedos con nostalgia e inquietud en el hecho de; Todo a medio terminar.

Luego de divagar y de leer aquellos sueños de papel de otros, al igual que los propios; volví a casa; y como aún era temprano para el modo bohemio de mi vida, me dispuse a revisar el correo electrónico.
Sólo tristes mails. Basura para mi alma en soledad y para la papelera del ordenador. Promociones varias y tres rechazos de algunos escritos de mi pertenencia enviados a concursos literarios a través de Internet. Siempre es lo mismo, pensé.
Pero enseguida vi que faltaba un correo por revisar que en el asunto decía: “Aprobación de posible escrito”. El corazón se aceleró; y mirando fijamente la pantalla unos instantes, decidí abrir el mensaje.
Quedé petrificado. Aquel escueto correo electrónico me dejó pensando profundamente en quién podía ser el autor. Y movido por el misterio comenzó desde aquella noche la gestación de la siguiente historia.

Así citaba el mail:

De: SalvatoredA@speedy.ar
Para: maximofrancesco80@speedy.ar
Recibido: martes, Abril 12 a las 12:01
Asunto: Aprobación de posible escrito.



“Max, debo contarle algo…
Venga a verme el día Abril 13, 12:00 hrs.
Le mostraré parte del relato de su propia vida.
El cual será escrito con la pluma de Marión…”


Calle Criterium Nº 580
Villa Conté
B.A
Salvatore de A.


La última parte del correo me estremeció hasta lo más profundo; porque mi novia Marión, había fallecido hacía dos años; cuando a ambos sólo nos quedaba realizar nuestra tesis para recibirnos; Marión de abogada, y yo de profesor de literatura. Asunto que ni ella ni yo pudimos terminar. Pues a una velocidad incomprensible, un demente chocó su vehículo por detrás, fracturando su cuello y columna provocando que ella muriera instantáneamente, mientras mi vida quedaba sumida en añoranza y soledad absoluta. Además, la referencia a una pluma de escribir que citaba aquel correo, había sido el último regalo en mi cumpleaños número 26 que ella iba a darme antes de morir; pues en su auto encontraron el obsequio, y su madre se encargó de dármelo el día del funeral de Marión. Ella quería que yo fuera escritor.
Luego de recuperarme un poco del impacto de los recuerdos que causó aquel mail, algo en mi interior pensó que aquello no era casual, y que ojala no se tratara de alguna broma de mal gusto.
Y así, con una vida en la que ya no tenía nada más que perder, decidí ir a aquella cita, la cual se llevaría a cabo al otro día de darme por enterado de la llegada del correo misterioso.
Aquel miércoles, cuando mi reloj marcó las 11:35 de la mañana, llegué al lugar de la cita; me senté a esperar y pedí un café capuchino, mientras escribía pequeñas ideas en el fiel cuadernillo que como heraldo me acompaña hasta el día de hoy a todos lados, junto con su bella e inseparable compañera, la pluma que Marión me regaló. También me dediqué a observar el lugar.




Era ideal para escribir aquel espacio; porque la dirección citada en el correo electrónico, era un esplendoroso café literario que ese día cumplía un año desde su apertura.
¡Qué gran ambiente en aquel lugar de encuentros para todo tipo de escritores! Las paredes color arena como envejecidas por el tiempo; luz tenue y amarillenta, pero con la calidez de aquellas fotos de estilo antiguo que logran hacernos sentir un calorcito muy reconfortante. En el fondo, las máquinas para el autoservicio del café y una estantería con uno que otro ínfimo bocado dulce tipo Brownie. También recorrían el lugar tres mozos, por si alguien deseaba un pedido a la mesa, los cuales vestían como en los tiempos de Nietzsche; con sombrero de copa. ¿Sí eran escritores esas personas que servían? Me llamó mucho la atención ese detalle; pintoresco, pensé.
Un poco más allá, pero por el mismo lado de las maquinas del café, una gran biblioteca de madera tallada y lacada con muchísimos libros; para que quien gustara extrajera a su gusto algo para leer. Las mesitas, todas redondas, sólo eran utilizables para una o dos personas y estaban dispuestas por todo el contorno de aquel bello lugar; dando espacio en el centro a una pequeña plataforma circular; en la cual, quien así lo deseara y previa información al encargado del sitio, podía dar a conocer sus escritos en vivo.
Yo llegué cuando un hombre joven finalizaba un cuento para niños, dando paso a que muchos de los allí presentes se dirigieran hacia él en sinceros amagos de felicitaciones, en una pequeña salita ubicada detrás del estrado, en la cual para entrar, había que recorrer una cortina roja de terciopelo.

Luego de haberme dejado llevar por el encanto del lugar, recordé que estaba allí por una cita. Fue en ese momento, que el encargado de las presentaciones pertinentes, anunció que en cinco minutos iba a relatar en prosa improvisada y debutando, el Señor De Ángelo; y los que estaban felicitando al hombre que había contado su cuento, regresaron a sus asientos muy disimulada, pero rápidamente.

Seguido de aquello, aproximadamente tres minutos a modo de introducción, se oyeron los sones de Los maestros cantores de Nuremberg, del magnánimo compositor Richard Wagner. Y una vez más se hizo presente el locutor anunciando al “Nuevo caballero de la improvisación, Salvatore de Ángelo”.
Me di cuenta que era el nombre de quien me había enviado el misterioso mail, y mi atención se volcó de lleno hacia el señor nombrado que yacía allí parado en aquella tarima.

Alto, nacido probablemente en la época del los cincuenta; pelo blanco, que asomaba levemente por el costado de su sombrero gris estilo jipijapa, y vestido con un abrigo de tela delgada color marengo de corte tres cuartos del cual sólo se podía apreciar su pantalón de gabardina también en tono gris.
Después de haber observado aquellos detalles, y cuando ya le miré de lleno al rostro, de pronto su mirada se clavó en la mía de manera hipnotizante durante algunos instantes y su sentido del habla comenzó a oírse:

-“…Y allí estaba él, sentado y mirándome, luego de haberme estudiado detenidamente…
… y no sabía cómo yo me había enterado de todo. Pero el señor aquel, de nombre Máximo, no perdía jamás el tiempo; aunque el creyera inconcientemente que sí…
Así es, que con un poco de guía por mi parte, le dije: Escriba mi estimado. Porque éste escrito será un relato; y luego, talvez, el primer capítulo de su novela número uno. Y no demuestre ni un ápice de que usted está aquí presente; porque si no lo hace así; no volverá a recibir ayuda de marión…”
Luego de oírlo y de intentar tranquilizarme un poco, allí sólo y sin mover ningún músculo para no parecer que era yo el protagonista, aquel hombre contó toda la historia que hasta aquí yo he escrito. Y mientras él relataba, yo pensaba; ¿Había cámaras de grabación en el lugar en donde trabajo? No. Fue la respuesta. Yo sabía que no existían cámaras en la editorial. ¿Qué broma era? ¿Quién era ese hombre? ¿Marión no estaba muerta? Mi mente divagó como nunca antes. Y hasta hoy no tengo una respuesta lógica.

La forma usada por aquel hombre para contar todo lo sucedido estaba estructurada de tal manera, que a oídos y percepción de todos los demás allí presentes, pareció una simple historia improvisada; pero para el protagonista fue su propia vida lo que allí había escuchado. Y en esto último que he escrito, he tenido que salirme de mí mismo para describirlo ¡Qué locura!

Y el señor Salvatore mencionó en el final de su relato de aquel día 13 de abril, lo siguiente:

“En un año exacto, recibirá un nuevo mensaje con el nombre de quien ya sabe; soy sólo un emisario y vengo de donde no importa…
Mientras tanto, use su inventiva para crear lo que estime conveniente. Su creatividad se incrementará.
Pero debe tener muy claro que todas las historias que hasta entonces se dedique a crear deberán ser escritas con la pluma que usted ahora tiene guardada. Hasta entonces, recibirá noticias de Marión e indicaciones adjuntas…
…y sepa que ella, siempre le inspira y lee…”

…sonando nuevamente in crescendo los compases de Wagner, el señor bajó de aquella palestra sin siquiera devolverme una mirada; y yo me quedé con los ojos llorosos y llenos de nostalgia pensando en Marión.

Todos los allí presentes se observaban unos con otros y susurraban quien sabe qué tipo de cosas. Y aquel hombre se retiró rápidamente por la salita ubicada detrás del podio aquel, sin dejar siquiera que nadie se le acercara, perdiéndose en la cortina de terciopelo rojiza, mientras el presentador decía que El señor De Ángelo, antes de comenzar su relato, le había dicho que al finalizar dejaría el lugar de forma súbita, y que por favor volvieran a reproducir la música aquella mientras él hiciera abandono del recinto.
Me acerqué al presentador para preguntar por el señor Salvatore, pero me contestó que era primera vez que allí se presentaba, y que nadie le conocía. Le argüí el permiso para entrar al salón ubicado detrás del escenario, pero el hombre me respondió que de nada me serviría, por que el señor Salvatore se había retirado por la puerta trasera ubicada en aquella habitación. Comprobé aquello y efectivamente aquella sala tenía otra salida.

Millones de preguntas pasan por mi mente hasta el día de hoy. Algunas veces voy a aquel café literario, pero no he vuelto a ver al señor misterio. El encargado dice que desde aquel día, tampoco le ha vuelto a ver. He preguntado a otras personas que van allí, pero no obtengo información alguna. Por otro lado, debo contar que mi creatividad ha aumentado de manera considerable, dando nacimiento a infinidad de estilos literarios como bien dijo el señor De Ángelo; pero es en los relatos en donde más afloran las ideas en mi mente.
Algunas veces me pregunto también, ¿Desde dónde me leerá Marión? ¿Será posible algo semejante?
No logro encontrar algo de donde asirme para tener algunas explicaciones o respuestas. ¿Mi novia es un ángel? ¿O aquel hombre lo es? No lo sé. Pero lo que sí se, es hoy ocupo el puesto del ayudante del editor; lugar en el cual me sentaba a leer historias ajenas, y desde donde comenzó todo este relato que describo; por que cuando decidí participar en el concurso que mi empresa organizó para escritores noveles, y aunque era un trabajador de la limpieza, sí pude participar, obteniendo el primer lugar con éste relato justamente.
Así que me ascendieron, y además gané algo de dinero con el premio y un galardón con una pluma, que está situada en mi escritorio.
Todos los días reviso los mails a la espera de algún correo; tal vez de mi novia o de aquel señor; pues ya no sé que pensar. Y en cuatro meses más, se cumple un año desde aquel 13 de abril.

He decidido terminar este relato con el título del mismo; pues siempre estoy intentado escribir mis primeras ideas de textos en el computador o con otros lápices, pero sigo sin comprender nada; sólo sé que simplemente no puedo escribir.
Y después de toda esta extraña experiencia, a donde sea que voy, sigo cargando y escribiendo con el bolígrafo que un día sin verla, me obsequio Marión; pero para quien escribe, aún es un enigma; El misterio de la pluma del escritor.

sábado, septiembre 26

Crónicas de un Psiquiatra ¿Señales apocalípticas? II

La Tarotista y Los Cuatro jinetes
Capítulo II

Estaba tranquilo a pesar de todo lo que estaba aconteciendo mundialmente, pues no había oído ni sentido nuevamente a pájaros ni nada extraño. Pero hacía dos días, cuando por fin había podido acostarme a descansar temprano, desperté de un sobresalto. Estaba soñando que cuatro caballos se me venían encima a fuerte galope y relinchando.
Sucedía además, que ya prácticamente no iba a mi consulta, pues mí tiempo lo debía ocupar en continuar analizando casos que-como anteriormente escribí- aún están sucediendo a nivel mundial. De todos modos, tengo doble razón para directamente evitar atender a más gente.
La última paciente, Antonia Durán, según ella más conocida como “Isis” en el ámbito al cual se dedica, la adivinación, pues es Tarotista, realmente me dejó pensando.
Me visitó en la tarde del viernes pasado; y apenas entró en mi consulta me dijo:
-¿Sabe usted que durante treinta años he tenido más de un centenar de psicólogos y psiquiatras que concurren a mí porque no saben qué les sucede y sus vidas están vacías? Qué ironía ¿No cree?
Dijo mirando hacia el piso.
-“Doctor, vengo a intentar sanarlo antes de que usted, que es quien supuestamente ayuda a los locos se transforme en uno de ellos.”
Luego de su presentación y saludo prácticamente no me dejó hablar, más que como digo para preguntar su nombre y poder hacer la ficha clínica. Enseguida de aquello le pedí permiso para poder grabar la conversación, pero dijo que no, porque ella hacía tiempo que sabía y entendía lo que iba a pasar a nivel mundial y no quería ser guía de nadie. Me negó más datos de su identidad, también.
Así que como entenderán, intentaré relatar lo que ocurrió en mi consulta con el mayor detalle que recuerde.
-Si quiere se sienta usted en mi lugar para contarle algo que debe saber-dijo con sonrisa y gesto sarcásticos. No es necesario- argüí -y ella prosiguió.
-Aunque las noticias han servido para confirmar ciertos dones míos de realmente adelantarme algunas veces a los hechos que ocurrirán; y que créame, tampoco ha sido fácil para mí; años atrás, yo ya sabía que pasaría todo esto. Pero el detalle, en este caso no es lo importante, ni tampoco que usted me crea y mucho menos hablarle de mis supuestos dones; Porque en sólo dos días más, usted tendrá que viajar a investigar en terreno a cuatro personas de cuatro puntos cardinales y entonces, cuando todo esto que le estoy diciendo comience a suceder en su vida, usted recién creerá en lo que le digo.
Le adelanto, eso sí, que no me volverá a ver hasta cuando esté próximo al quinto punto…
¿Por qué? Porque creo estar segura que aquello se me revelará nuevamente para venir con usted; pero no sé cuándo ni cómo. Verá usted: “Uno puede tener mil dones; siempre y cuando, no se crea dueño de ellos…”
Hasta ese momento yo simplemente permanecí sentado en mi escritorio con las manos en el mentón en absoluto silencio escuchando y mirando a “Isis”.
La mujer terminó su monólogo con las siguientes palabras:
-Doctor Jean. Creo que su nombre no es una casualidad. Los cuatro casos que deberá investigar tendrán que ver con cuatro caballos. Y del quinto como le digo, aún no sé nada.
Se paró de su asiento, caminó hasta la puerta; me dijo que tenga suerte y buenas tardes.
Finalmente volteó y dijo:
-“… y guíese por la biblia; Mateo 24 y Apocalipsis; los cuatro jinetes, serán sus pacientes.”


Hoy es Domingo. Acabo de recibir un mail desde la federación de psiquiatras en Argentina.
Cuarenta pacientes de diferentes ciudades han concurrido a consultas de colegas médicos psiquiatras. Aseguran haber visto un caballo blanco volando. Me piden que viaje hacia aquel sur para ayudar a analizar a un caso en especial.

domingo, septiembre 20

Para Javier Ortiz

Javier Ortiz, se llama.
Lo conocí por casualidad -supuestamente- cuando visitó uno de mis blogs. Y la verdad es que lo mejor para él hubiera sido que jamás me conociera; mientras que para mí fue una gran liberación.

Todo comenzó cuando años atrás estuve en sus tierras, El México lindo y querido. Siempre había llamado mi atención los asuntos de misterios, extrañezas, otros mundos o llámesele como se desee para que se comprenda a todo lo que tenga que ver con enigmas. Y más aún, cuando por otras circunstancias tuve que viajar a aquel país repleto de Chamanes, brujos y otros personajes del estilo. Siempre quise conocer un Chamán, así como el escritor Carlos Castaneda. Pero jamás creí que lo que a continuación relataré pudiera sucederme a mí...

Conocí al señor Rómulo mientras andaba visitando una feria en el lugar en donde nació la famosa Frida Kahlo, Coyoacán.
Observaba unos diminutos bonsáis cuando de pronto un hombre me dijo que ese pequeño arbolito que miraba era mágico. Sonreí y le miré de reojo, pero él, muy tranquilo y resuelto soltó su lengua y comenzó a hablarme:
-...es normal. Hasta ahora nadie cree lo que le digo cuando observan ese pequeño bonsái.
- Tiene 300 años, y el pequeño coyote tallado que tiene al lado de adorno, cobra vida. Es un aliado, un amigo que ayuda; pero hay que ser muy valiente para tener uno. Es algo así como los Pókemon ¿Si entiende lo que le digo?
Sí, por supuesto, claro; respondí mirándolo y sonriendo, aunque me sentía extasiado; pues el tronco de aquel árbol realmente se veía muy antiguo, grueso y de muchos años, aunque no medía más de 15 cm. De alto; y el diminuto animal tallado en madera, era todo un espectáculo.
-¡Qué chingados! Llévelo, se lo regalo- dijo al fin mirándome fijamente.
- Sólo que...-Hizo una pausa, mientras me analizaba para seguir hablando- ...la única manera de deshacerse del animalito, será entregándoselo a otro en sueños junto con el arbolito. Soy Chamán, mi nombre es Rómulo, soy de un linaje de antiguos brujos, mucho gusto y ya vi dentro de usted que en el fondo no cree en misterios y que se llevará este Bonsái. Usted no tiene idea de lo que verdaderamente significa pensar en algo y decirlo- Dijo con mucha naturalidad mientras me entregaba la plantita.
No se equivocó. Pues accedí, la acepté y me la traje a mi país. No di mayor importancia a lo otro que me había dicho. Además, decir que se cree en algo o hablar como perico de asuntos que realmente no nos ha sucedido, no es lo mismo que cuando sí comienza a ocurrir hechos extraños.
Para hacer el cuento corto-porque acordarme de todo me da escalofríos- todo iba bien, regaba el arbolillo y se veía precioso con la figurita de adorno. Pero a los dos meses comencé a ver un perro en todas partes, luego me di cuenta que era un coyote; me seguía, lo escuchaba; incluso una vez ya muy noche, cuando volvía de la universidad me iban a asaltar dos hombres. Fue esa vez cuando vi al animal aparecer del aire y morder a los dos ladrones, matando a ambos. Salí corriendo y al otro día hasta en las noticias vi el acontecimiento. Dijeron que no había respuesta lógica para las muertes, y personas vinculadas a asuntos paranormales hablaron hasta del famoso chupacabras. Casi me vuelvo loco desde aquella vez y ni siquiera salí a la calle durante tres semanas. No podía dormir y no sabía qué hacer, hasta que de tanto pensar y escuchar aullar al coyote en mi mente como queriendo salir, una tarde me quedé dormido.
Fue allí cuando en sueños oí un nombre, Javier Ortiz.
Hacía pocos días que él había ingresado a mi blog y yo sentía que lo conocía; su nombre me era extrañamente familiar pero no sabía de dónde, incluso, cuando yo visité su blog le comenté aquello y rió diciendo que ojalá algún día escribiera algo siendo él el protagonista...
...qué ironía.
Desde esa tarde cuando me quedé dormido y le entregué el bonsái en aquel sueño, el arbolito mío a los dos días se secó, desapareció la figurita tallada, no he vuelto a ver ni a oír al coyote, y puedo decir que ya vivo en paz nuevamente. Tampoco he vuelto a leer ni un solo libro de Carlos Castaneda-y no creo que lo vuelva a hacer- porque comprobé que realmente los Chamanes y ese tipo de asuntos sí existen. Pero ¿Y Javier?

Lo más probable es que él en la vida real no tenga el extraño bonsái y mucho menos una figurita de un coyote.
¿Algún día se encontrará al extraño señor Rómulo en sus tierras? ¿Tal vez visite la plaza de Coyoacán para confirmar?
No tengo idea de cómo seguirá todo esto, pero en fin. Lo lamento. Por algo tú me pediste ser protagonista de una de mis historias...

Realmente hay que tener cuidado con lo que se piensa y se dice...

¿Cómo la ves desde ahí?



Suerte. Amigo.




domingo, septiembre 13

Efrien.El halcón peregrino



-¡Vuela Efrien! ¡Vuela!-Dijo Davial…

Efrein era un halcón veloz como el viento y fiel como la tierra.
Davial, que había sufrido una caída mortal en las montañas, con las fuerzas que aún le quedaban envió al peregrino en busca de ayuda.

El ave voló hasta que por fin encontró una cabaña en la cual divisó a un hombre; pero éste no comprendió el lenguaje de el halcón y a manotazos lo espantó y continuó cortando leña.
Efrein se posó en la copa del árbol que el hombre estaba cortando y emitió varios graznidos. Pero el humano seguía sin prestar atención al halcón. Luego bajó del árbol en picada y picoteó varias veces la mano del hombre quien empuñaba un hacha, hasta que el instrumento cayó al suelo. Seguido de aquello, Efrein intentó tomar el hacha con sus garras y volar en dirección hacia donde estaba su amo, pero le fue imposible; era muy pesada para el cuerpo de un ave. Tantas veces intentó levantar el hacha, que aquello produjo un dibujo en la tierra suelta de aquel lugar.
Efrein había creado una palabra; Savior. El nombre del hijo de aquel hombre, el cual había desaparecido hacía un año en las grandes montañas del valle. El campesino quedó perplejo e inmediatamente comprendió al Halcón. Fue en busca de su caballo y siguió raudo a Efrein.
Cuando llegó al lugar en donde se encontraba Davial; el hombre no vio a su hijo, pero quiso ayudar al accidentado. Con cuerdas se iba sosteniendo en aquella montaña para poder llegar hasta una saliente en donde se encontraba Davial sentado, pero con una pierna rota.
Ambos tuvieron que bajar rodeando la montaña, porque era la manera con la cual Davial sufriría menos al no tener que apoyar su pierna para soportar su propio peso en bajada recta.
Cuando llegaron abajo se dieron cuenta que ninguno conocía el lugar; y Efrein, que yacía en una gran roca un poco más allá, graznaba y graznaba nuevamente sin parar.
Davial le dijo al hombre que fuera a ver, porque su halcón por algo estaba emitiendo tantos graznidos.
El hombre rodeó la roca y atisbó un fuego que ya casi se había consumido y a un hombre apoyado en un árbol sentado de espaldas. Cuando llegó hasta el personaje, vio que tenía una venda con rastros de sangre seca que cubría sus ojos:
-¡Quién está allí!-exclamó el ciego.
-¡Savior!-respondió el padre.
El halcón voló y se posó en el hombro de su amo.



Moraleja:

Dicen que los animales ven más allá que los hombres; y que para quien sabe ver, el mundo es un gran rompecabezas.

martes, septiembre 8

Peccātum


Existe una historia que en realidad es más parecida a una leyenda y de la cual muy pocos han oído hablar. Cita acerca del imperio romano y su decadencia.
No es muy rebuscada, sin embargo, las referencias al carácter de algunos emperadores de aquellos tiempos que tendría que ver absolutamente con la historia casi desconocida que relataré a continuación.

Se cuenta que Peccatum, era el nombre de un vino; los romanos habrían utilizado la palabra de manera muy irónica, debido a los efectos de la bebida aquella y que no era bueno beber tanto. Pero en la vida diaria, en realidad era una paradoja que ellos mismos se dieran el perdón de alguna manera a través del nombre de la bebida por el hecho de que todos los que ocupaban un buen lugar social, eran quienes tenían más poder adquisitivo para adquirir el vino de alto costo en esos tiempos y el “permiso” de ser grandes bebedores.
Esta dicotomía en el comportamiento no sólo se habría debido a “no sentirse culpables”, sino a un hecho mucho más allá.
Se cuenta que los romanos consumían el vino con temperatura, para lo cual usaban vasijas de plomo para calentar el líquido; pero cuando fue pasando el tiempo, ésta preferencia habría traído consecuencias impensadas para la salud de los romanos, pues sedimentos del material, que hoy sabemos tan nocivo para el humano, en aquel tiempo fue la causa de una cierta enfermedad y desequilibrio mental, conocido entonces como Saturnismo.
Lógicamente, las mayores inconsecuencias o locuras de los emperadores- sobretodo Nerón, que fue quien mandó a quemar Roma- habrían provocado la decadencia del imperio y esto, únicamente se habría debido al plomo.
Tal vez esta historia parece increíble, pero lo cierto es que sólo cabe leer las vidas de los emperadores para darse cuenta del desequilibrio mental; pues eran ellos, junto al cenado, los que más habrían consumido vino caliente.
¿Peccatum?
Sí, todo se paga. Porque justamente la razón que dio Nerón de su locura de quemar Roma, fue culpar a los cristianos de ello.
También existe un “Pergaminum Peccatum”, que haría referencia a un documento escrito por un Doctor de aquellos tiempos, encontrado en el año 1920 en unas excavaciones en la provincia de Frascati, en Italia; en donde se contaría toda la historia antes descrita.
También el pergamino haría referencia a la receta usada en aquellos tiempos y una receta “mejorada o nueva”, para hacer el mejor vino del mundo que ha guardado un famoso hombre que produce vino actualmente.

Pero esto último, tal vez sólo sea real en la mente del escritor.
¿Es un pecado dejar así al lector?

Iré por una copa de vino...






domingo, agosto 30

Crónicas de un psiquiatra. ¿Señales apocalípticas? I


Pájaros nocturnos
Capítulo I



Algo extraño está sucediendo a nivel mundial. De eso sí estoy seguro.
Jamás en mis 45 años de vida había visto- o más bien oído- algo semejante; pues escuchar pájaros nocturnos que cantan como si fuera la mañana más hermosa y cálida, es realmente raro.
El fenómeno ocurrió mientras muy tarde yo terminaba unos informes para mi trabajo. Dos clases de cantos escuché conjuntamente con revoloteos en el árbol que está afuera de mi casa. Y salí a ver, pues una sensación de frío- aunque sin miedo- me recorrió la espalda.
No prendí la luz, para no espantarlos, pensé. Además la luz de la luna era suficiente para mirar. Pero mi sorpresa fue enorme, al no ver a ningún pájaro en los árboles y tampoco volando; pero lo curioso es que las ramas se agitaban y seguía escuchándolos.
Hoy debo continuar trabajando y de seguro toda la noche, pues mañana debo entregar el análisis terminado.
Lo más curioso es que soy psiquiatra y aquel informe tiene que ver con casos que mundialmente han estado ocurriendo. En diferentes países muchas personas han dicho ver y sentir las mismas cosas, aludiendo a que voces les explican que todo cuanto ven, sienten y oyen son señales del final de los tiempos, pero no necesariamente destructivos.
En fin. Creo que seguiré escribiendo mis crónicas, mientras analizo la de los demás.
Qué ironía y qué paradoja.

Por lo menos no he oído voces.
 
 

domingo, agosto 16

El aullido del licántropo


Por Laín Deba





Lo más terrible, lo que no tiene nombre, pensé que jamás volvería a suceder; pues ocurrió cuando en un día de Halloween, el cual extrañamente coincidió con un viernes de fecha 13 y luna llena.
Sí. Eso ha sido lo más terrible para mí.
Pero necesito contar muchas cosas;
no sé. Tal vez todo esto sea un aullido escrito, pero más delante relataré aquello.
¡Lo juro! Aunque sea excesivamente cruel.
Y es que ya no puedo vivir con eso.
¡Bah! ¿O Escribiré para mí tal vez? Pues ¿A quién va a importar saber de transformaciones, dolor, tragedias, dramas y terror y/u horror de un hombre lobo y sus víctimas?

Lo único que importa es saber si realmente existen personas como yo. El mito y la leyenda; eso es más importante que el dolor de otro.
Claro, pues si alguien no vive en carne propia un asunto, el que sea, no es lo mismo.

Buena tarea dejó el famoso Jesús; sólo que sus alumnos ni siquiera la han comenzado.
O tal vez muy pocos comprendieron, Podría ser también. Lo digo para no generalizar y ponerme en el lugar de quienes sí lo saben hacer.
Los hay. Lo sé y me consta. Pocos, pero existen aquellos que pueden ponerse en el lugar de los demás.

Y justamente es para esas personas que escribo y para los que son como yo; si es que existiera alguien más por ahí.
Lo real es que en el fondo escribo para los que creen; sea quien sea. Pero ¿Creer en qué?

Vamos al punto pues.

Soy un licántropo; un hombre que cuando la luna llena se hace presente se transforma en lobo.
El lector ya ha de haber catalogado todo esto de locura.
Entiendo, yo siempre intento comprender a todos.
No es fácil creer en un mito. Además que hasta los perros, cuando aún mi estado es humano, me huelen y reconocen; sienten el sudor y olor. Ellos ven más allá.
Que los egipcios hayan representado a unos de sus dioses del inframundo que todo lo sabe, Anubis, con un cánido, no ha de haber sido sólo porque sí.Pienso.
Y los gatos también; me sienten desde más lejos, incluso. Pero éstos últimos se esconden. Los perros, en cambio, gimen y se agachan porque saben que de un solo zarpazo, los puedo destrozar.

Luego de haberme parado del lugar en donde estoy escribiendo y de reírme de mí mismo me ha vuelto la seriedad por el dolor. Y lo cierto entonces, es que ni siquiera aquello que antes mencioné con respecto a la locura me importa. Sabrá cada cual creer en lo que deba.

¿Cómo o desde cuándo soy un licántropo?
Sencillamente desde que recuerdo que existo. Sólo recuerdo que vivía en una granja con unas personas y muchos perros ¿O quizá eran lobos? Yo tenía 2 ó 3 años.
Quiero aclarar que no es verdad que por ser mordido por un lobo u hombre lobo es la razón de mi transformación. No recuerdo algo así por lo menos. Además que un hombre lobo es un cazador y depredador; siempre matará a sus víctimas.Siempre.

Pero ahora no contaré nada de mi niñez, porque creo que podría dedicarme a ello en otra ocasión y me vienen a la mente esos niños, sobretodo la pequeñita que desgraciadamente no alcancé a devorar porque su muerte luego fue dolorosamente agonizante.
¡Oh Dios! Qué terrible fue aquel día.



Esos tres puntitos, que ni sé si son adecuados en la escritura, marcan cada vez que me paro de mi asiento. Sucede que se me acaba el lenguaje, no sé cómo dar a entender el dolor. Estoy escribiendo horas antes de saber que nuevamente me transformaré y además también describo hechos realmente horrorosos que antes de plasmarlos en el papel, primero están en mi mente vívidos; tanto como si hubiesen ocurrido ayer. Y aparte de todo, yo jamás he sido escritor.
En esencia, entonces, desde aquí en adelante, deseo que el lector cuando vea aquellos signos, entienda que por el dolor físico y del alma, a instantes me paro del asiento.

Así que comenzaré de lleno a expresar escribiendo mientras sufro.



Mi transformación es terriblemente dolorosa.
Cada pelo que sale de mi cuerpo es un delgado y fino bisturí que va rompiendo los músculos con millones de pequeñas incisiones y que como agujas se entierran hasta el fondo de mi carne y de mi padecimiento.
Cuando soy un lobo, no es sólo la sed de matar lo que me mueve. El hecho de sentir la sangre, ese elemento que cuando soy un animal se ve de otra manera- verde fosforescente- y cuando corre por mi hocico y garras, es lo que produce la única anestesia que me calma.

Me ha vuelto la risa pensando en las lucubraciones mentales del posible lector.
Os dejo una pregunta para que en algún momento profundicéis en ella:

Si el humano aún no encuentra respuestas a su propia esencia, ¿Es lícito que no pueda comprender que un hombre lobo vea la sangre de la manera antes descrita?

¡Bah!
Insisto en que éste escrito es para aquellos que creen; y si no se comprendiera del todo y se pensara que está disgregado y que se habla de varias cosas, pues también me deja sin cuidado; porque lo único verdadero es que hoy, más tarde, saldrá la blanca esfera redonda que implacable traerá a mí el maldito poder de cambiar lo que soy. Así que lo único cierto, ¡Por Dios que sí! Es que decidí escribir para disipar mis pensamientos y para desahogarme por la muerte de esos niños.

¡Ése es el verdadero propósito de este escrito!
Fue hace diez años, cuando aquí, en las tierras de…



No importa de dónde soy. Decirlo sería aterrorizar a mi pueblo.
¿Importará el tiempo en el que todo ocurre?
Desde que nací; septiembre 10 del año 1979 hasta el día de hoy.
Y es que si una persona se pusiera en mi lugar, ¡Pero realmente entrara en mí! Sólo así comprendería toda esta narración.
Cada día que sé que más tarde habrá luna llena, yo siento pavor; un miedo incluso más intenso que el que sienten aquellos que, con mala suerte, encuentro cuando estoy transformado. Porque ellos sólo me ven segundos y luego ya no existen; ya no sienten miedo. A excepción de esa pequeña en el día de Halloween.




Siempre intenté ser creyente, de alguna manera, y de la idea de que todo es por algo; pero desde ése día sé, y lo digo con el fundamento de alguien que ya no tiene más fondo hacia dónde caer, que no existe ningún Dios.
¡Nietzsche se equivocó!
No era que “Dios ha muerto”. El asunto, por lo menos para mí, ha sido, es y será que Dios no ha nacido.
¿Quizás Anubis sí exista y me escuche y otorgue algún tipo de compasión para poder sobrellevar esta agonía?
Porque las veces en que me he suicidado siendo hombre no han servido; ya que luego, cuando llega la noche infernal, revivo como un animal.
Una vez sucedió que me mate siendo hombre y en diez días apareció la luna; sentí y vi la putrefacción de mi cuerpo mientras me transformaba nuevamente en lobo. Fue terrible. Y desde aquella vez ya no he vuelto a matarme, porque me di cuenta que las balas de plata son un mito; por lo menos si entran en mí cuando soy humano. Y no he encontrado a nadie que tenga las agallas de esperar mi transformación- con el terror que ver eso implicaría- para luego dispararme. Y si es que alguien realmente alcanzara a asesinarme antes de matarlo yo a él.
Los cazadores de hombres lobo, también son un mito; incluido Van Helsing.



Las venas se hinchan mientras el corazón bombea furiosamente; imaginad como si subierais durante una hora una montaña sin descansar. Después, mientras se ve todo borroso, los músculos comienzan a agrandarse estirando la piel a más no poder; las orejas avanzan hacia arriba y se estiran fuertemente y un sonido ensordecedor se apodera de mí. Los dientes no son como los de cualquier persona cuando soy humano. En lugar de ello, poseo sólo las puntas de los colmillos que yacen guardados internamente entre las mejillas y el mentón; y cuando me transformo, la boca y la nariz se unen mientras los huesos y colmillos se desplazan. Es entonces cuando sale la baba característica de un hombre lobo. Los dedos de pies y manos también acomodan los huesos; las garras se desplazan lentamente con dolor punzante. Por eso, cuando vuelvo a ser hombre no poseo uñas; no alcanzan a crecer.

¡Hasta cuándo todo esto!
Vivo angustiado de saber que cada instante transcurre. Sólo pienso en eso y en cómo mitigar un poco el dolor; pero nada a dado resultado.
Qué ironía es saber que sólo asesinando a otros por su sangre logro un poco de paz.
Es una maldición, soy la peor de las aberraciones y no sé cómo acabar con esto.
En algunas ocasiones, cuando he estado transformado, he sentido mi conciencia humana.
¡Imaginad eso!
Sólo intentad saber cómo me he de sentir cuando estoy desgarrando a un ser humano como una bestia, mientras la otra parte mental en mí se da cuenta de lo que está haciendo.
También, qué dolor siento en el alma cuando el proceso se inicia y aún conservo la conciencia...





…ése silencio que de seguro nadie que leía notó, ha sido por mis lágrimas de padecimiento; pues siento que hoy nuevamente aparecerá ella en el horizonte de mi ventana que siempre está abierta...
Sí. Hoy será otro día más. Luego de otro silencio lo sé; queda poco tiempo. Ya comienzo a sentir que el olfato se agudiza y los dedos al escribir a instantes se paralizan; entre otros signos que tenuemente van apareciendo.




Los niños. No tuve conciencia humana; pues no recuerdo nada del momento con ellos siendo lobo.
Ingenuamente salieron en busca de caramelos. Eran cuatro; tres varones y una pequeña que era hermana de uno de ellos.

Luego de ser lobo, casi siempre en el alba vuelvo a transformarme en humano, pero otras veces las nubes ocultan la luna hasta la madrugada y es antes mi cambio. En ciertas oportunidades, no tengo clara la razón, mi cuerpo cae profundamente dormido. Cuando eso sucede, siempre despierto en matorrales, alcantarillas o escondido. El lobo sabe minutos antes, cuándo saldrá el sol. He sentido vislumbres de conciencia en aquellos momentos. Y esa noche ocurrió así; la neblina ha de haber ocultado a la luna un poco más temprano; quizá sólo quince minutos antes, no más, pero desperté al alba, justo cuando el sol aparecía, y salí de un agujero que había en un enorme tronco en uno de los valles de mi país, alejado de la ciudad a no más de media hora.
De pronto y aún adormecido, escuché un grito. Era esa niña. Estaba tirada en el suelo. Enseguida miré alrededor y vi tres pequeños cuerpos mutilados. Ella intentó huir pero no pudo…
¡Oh por Dios! ¡Qué maldición!
¡Tendría sólo unos cuatro años la pequeña!
Los niños tal vez 7 u 8.
¡Porqué!



…Luego la nena apuntó hacia los restos y gritó: ¡Mi hermanito! ¡Mi hermanito!
Enseguida se desmayó.
No tenía sus piernas. Estaban destrozadas. Yo había hecho eso sólo minutos antes.
Me acerqué rápidamente, la tomé entre mis brazos y corrí hacia la ciudad. Despertó por el movimiento supongo y entre gemidos pidió agua. No había agua por ningún lado, pero en unos diez minutos yo llegaría al hospital.
No me importó ir desnudo y tampoco que me apresaran; no me importaba nada; en mi mente sólo estaba la desesperación por llevar pronto a esa pequeña a un lugar en donde alguien hiciera algo para salvarla.
Me miró, dijo “el perro negro” y murió mientras yo corría.



Me detuve y caí de rodillas con ella. Mis brazos y mis piernas estaban cubiertos con su sangre.
Grité eufórico y me maldije como jamás lo había hecho. Volví al lugar en donde estaba su hermano y los otros niños y enterré a los cuatro. Pensé que sería menos doloroso para las familias. No sé si hice bien.



Qué ironía aquello de “no sé si hice bien”.
¡Qué maldita ironía y paradoja!






Hoy, después de diez años de ocurrido lo que acabo de relatar y aunque no es viernes y tampoco 13, el destino nuevamente me maldice por partida doble; pues es Halloween y habrá luna llena.



Debo dejar hasta aquí el escrito. Ha comenzado a latir más rápido el corazón y pronto comenzaré a aullar.
De dolor...

Y aunque el lobo sale a cazar, antes de que él aparezca en mí, me alejaré más de lo acostumbrado de la ciudad.
¡Que el Dios que sea se apiade de las almas de los que morirán esta noche!

Ojalá no sean niños.